jueves, 21 de febrero de 2008

EL MUNDO AL REVÉS

El PP pretende hacernos ver lo blanco negro. Quieren que los españoles nos traguemos que Rubalcaba o Zapatero son agitadores públicos. Tiene narices la cosa. Acebes, Zaplana, Arenas, que bajo la dirección interpuesta de Rajoy (todos sabemos quién es el que en realidad manda) mintieron y crisparon la vida pública española hasta límites insospechados, arremetiendo ahora contra uno de los mejores Ministros de Interior de la democracia y contra el Presidente del Gobierno que ya desde la oposición promovió grandes Pactos de Estado, como el Pacto Antiterrorista. Vivir para ver. El mundo al revés.
La última vuelta de tuerca de esa estrategia es presentarse ante la ciudadanía como un partido defensor de la clase trabajadora. Creen que el electorado, sobre todo el electorado andaluz, ha olvidado el Decretazo. Creen que ya no nos acordamos de cómo quisieron liquidar de un plumazo la subida de las pensiones mínimas que acordó el gobierno socialista de Manolo Chaves. El PP de Andalucía ni siquiera se ha molestado en atender la invitación que le han cursado los dos sindicatos mayoritarios para conocer sus propuestas de cara a la cita electoral del 9-M. Queda clara por tanto su empatía con las clases trabajadoras y sus representantes.
Que nadie se engañe pues. La bajada de impuestos que venden a bombo y platillo beneficia únicamente a los de siempre: a los más ricos (que por cierto y aunque ya lo supiéramos, el diario Público se encargaba de recordarnos ayer que son los más insolidarios porque son los que más defraudan). El PP no cree en la sanidad pública, en la escuela pública, en el sistema de pensiones públicas o en la atención a los/as dependientes. Por eso no le preocupa recaudar. Claro. No piensa gastar.

domingo, 17 de febrero de 2008

ALFONSO GUERRA ESTUVO EN ÉCIJA

Alfonso Guerra estuvo anoche en Écija. Fue la estrella de un emotivo acto socialista celebrado en el Palacio de Benamejí. Allí pudimos comprobar cómo el histórico líder está en plena forma. Se le vio relajado, cómodo, ocurrente... el Alfonso de siempre. Que nadie vaya a pensar que sus muchos años en primera línea han restado frescura a su discurso. Guerra es un animal político, que sabe conectar como pocos con el público. Como en él es habitual, se mostró didáctico, pedagógico, dejó abundantes retazos de ese humor tan suyo, tan nuestro, que nunca falta en sus intervenciones. (Humor, que no frivolidad, Sr. Rajoy, Sr. Arenas). Pero sobre todo dejó palabras cargadas de emoción, de sentido, de enjundia. Guerra apeló al corazón, a las ideas, a la sensibilidad. Eso es lo que en realidad nos distingue de la derecha. Y él lo explicó muy bien.
Personalmente, tengo que admitir que me encontré muy a gusto ante un auditorio lleno de caras queridas. Por momentos emocionado, como sin tapujos confesé. Entre las más de doscientas personas que había en el salón de actos del Benamejí se encontraban mi madre, una de mis hijas y su otra abuela. Tres generaciones unidas por un mismo sentimiento. Muy a gusto ante un auditorio que sabe que hay mucho por hacer, muchas cosas por mejorar, pero que como decía aquel hermoso poema de Mario Benedetti, también sabe que puede contar con nosotros ("compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos ni hasta hasta diez, sino contar conmigo").
Hubo una frase que, apurado ya por el tiempo, se me quedó en el tintero. No sé de quién es, la oí esa misma mañana: "Si te olvidas de dónde vienes, nunca sabrás a dónde vas". Tengamos siempre presente de dónde partíamos hace no tanto tiempo. Sólo así seremos capaces de recordar cómo y con quién hemos recorrido este camino y hacia dónde queremos dirigirnos.
Salud.

martes, 12 de febrero de 2008

NO ES LO MISMO

Mejor dicho, ¿cómo va a ser lo mismo?
Habréis oído alguna vez que los conceptos derecha e izquierda están superados, que las ideologías han muerto. ¿Habéis caído en que son siempre gentes de derechas quienes afirman cosas así? Las diferencias entre derecha e izquierda se presentan más nítidas en estas elecciones autonómicas y generales que en anteriores ocasiones. Y no porque el PSOE haya virado a la izquierda, sino porque el PP se ha escorado, y de qué manera, a la derecha. Se decía no hace mucho que al PP había que reconocerle el mérito de haber dejado sin espacio político a la ultraderecha española. Ahora cabe preguntarse cuál es el espacio de la derecha moderada, moderna, europea, en nuestro país; qué formación política la representa.
El PP ha sacado a relucir su cara más reaccionaria y rancia. Intenta conectar con la población recurriendo a mensajes simplistas y demagogos. Se equivoca, de hecho lleva haciéndolo veintiséis años en Andalucía. Menosprecia el sentido común de un pueblo tan sabio como el andaluz y el envite no le puede salir gratis. Si hubiera algo de verdad en el mensaje catastrofista de Arenas, ¿por qué nunca ha ganado el PP unas elecciones en Andalucía?
Al PP le falta corazón, le sobra pesimismo. Los socialistas sabemos que hay todavía cosas que hacer, cosas que mejorar, metas que alcanzar. Precisamente por eso tenemos ilusión, esperanza y confianza en el futuro de esta tierra. Conocemos su gente. Decía brillantemente el otro día en Granada Paco Álvarez de la Chica que el PSOE le tiene cogido el compás a Andalucía. El PP no es capaz ni de coger el tono.
Lo ha explicado perfectamente Manolo Chaves. No es lo mismo. No puede ser lo mismo.

domingo, 3 de febrero de 2008

El PSOE aventaja en 3,4 puntos al PP

La ventaja del PSOE sobre el Partido Popular es de 3,4 puntos en estimación de voto a cinco semanas de las elecciones generales del 9 de marzo, según cálculos de Metroscopia a partir del sondeo que ha realizado para EL PAÍS con 2.000 entrevistados. La estimación otorga un 42% al PSOE, 38,6% al PP y 5,1% a IU.
La fotografía actual del electorado se mueve poco respecto a la reflejada por las elecciones de 2004. Con estos datos, el partido dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero sólo estaría en condiciones de revalidar una mayoría simple, mientras el PP de Mariano Rajoy vería frustrado el objetivo de rebasar al PSOE.
La tasa de participación puede jugar un papel decisivo. Los analistas de Metroscopia la sitúan ahora en el 73% o el 74% de los residentes en España, inferior entre tres y cuatro puntos a la registrada en 2004. En ese año votó el 77,2% de las personas con derecho a voto que vivían en España. (No se puede comparar con la totalidad del voto expresado entonces, incluidos residentes en el extranjero, porque el sondeo se ha hecho sólo en territorio nacional).
A mayor abstención en las urnas, más posibilidades electorales para la derecha. Una participación entusiasta beneficiaría fundamentalmente al PSOE, porque este partido tiene más inseguro el voto de sus simpatizantes que el PP el de los suyos. Frente a un 73,3% de votantes populares que se dicen dispuestos a repetir, sólo el 66,5% de los que respaldaron al PSOE están seguros de hacerlo otra vez. El electorado socialista se moviliza no tanto por fidelidad a las siglas del partido como por irritación con el PP.
Otro dato del sondeo contribuye a afianzar esas impresiones. El Partido Popular es la formación que mayor rechazo provoca en el conjunto de la sociedad española: el 40% de los encuestados indica que nunca le votaría, algo que sólo dice un 14% respecto al PSOE.
Este sondeo confirma que el reñidero de votos se encuentra en el centro. La parte más numerosa de la ciudadanía es la de quienes, en la escala izquierda/derecha, se consideran en el punto central: suponen el 42% de todos los electores. Entre esos "centristas puros", el 26,7% declaran su intención de votar al PSOE y el 23,6%, al Partido Popular. Pero en ese enorme grupo de electores potenciales también hay mayor tendencia a la duda o a la abstención. Entre ellos se da el porcentaje más elevado de personas (39%) que no contesta qué piensan hacer el 9 de marzo o bien dice que no votará. Por eso los centristas pueden ser tan determinantes para el resultado definitivo en las urnas. Enésima prueba de las paradojas en las que vive una sociedad dominada por la polarización.
En todo caso, la relevancia del grado de participación otorga un alto valor al desarrollo de la campaña electoral y a cuanto suceda de aquí a la cita con las urnas, incluidos los vaivenes respecto al proyecto de debates televisados entre los candidatos de las formaciones más numerosas.
Ahora bien: la ideología no lo es todo. El propio sondeo indica que la ciudadanía percibe al PSOE en el punto 4,3 de la escala izquierda/derecha, es decir, cinco décimas a la izquierda de donde se sitúa la media del electorado total (4,8). En cambio, el PP aparece colocado en el punto 7; por lo tanto, 2,2 puntos alejado del español medio y claramente más a la derecha que el valor central. La mayoría del electorado no tiene dudas sobre el escoramiento del Partido Popular hacia la derecha. El 58% de los españoles considera que el PSOE no ha variado ideológicamente a lo largo del último año, mientras el 49% estima que el PP se ha desplazado a la derecha. Aun así, los votantes del PP declaran una mayor fidelidad de voto a este partido que los del PSOE al suyo, como hemos visto antes. Lo cual puede interpretarse en el sentido de que las consideraciones ideológicas tienen un peso menor que otras razones para votar, dentro de este segmento electoral.
La ciudadanía da por descontada ahora mismo la victoria socialista en las elecciones del 9 de marzo: la espera el 60%, frente a un 18% que cree que el PP será el ganador. Pero entre los que pronostican una victoria del partido de Rodríguez Zapatero, el convencimiento casi unánime es que no será por mayoría absoluta. También hay más españoles que prefieren una victoria del PSOE a una del PP (54% frente a 33%).
La ventaja socialista sobre el PP sería ahora de casi 10 puntos si sólo se tuviera en cuenta la "intención de voto declarada" por los 2.000 entrevistados para el sondeo. Eso es lo que responden, espontáneamente, a la pregunta sobre su comportamiento electoral. Pero los responsables del sondeo invitan a tomar ese dato con cautela y recurren a técnicas correctoras para calcular el resultado final. "Lo más probable es que esos casi 10 puntos que separan al PSOE del PP, de celebrarse las elecciones mañana y de creer al pie de la letra a la voz de la calle, quedasen en realidad en 3,4 puntos de distancia en cuanto al voto total probable, a la luz del conjunto de datos obtenidos", precisan.