jueves, 25 de noviembre de 2010

COMPAÑERA

Hoy 25 de noviembre se conmemora -que no se celebra, porque no hay nada que celebrar- el Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres. 64 mujeres muertas a manos de sus parejas o ex-parejas en España en lo que va de año, de ellas 16 en Andalucía (son 9 más en el conjunto del Estado y 2 más en la Comunidad Autónoma), suponen un coste humano, social y moral absolutamente inaceptable en una sociedad que aspira a llamarse justa, moderna y avanzada.
La violencia ejercida contra las mujeres hunde sus raíces en el machismo más deleznable, en el patriarcado dominante durante siglos en las sociedades de cualquier punto del globo. Por eso, adjetivarla como doméstica es un error, un grave error. Ese calificativo induce a confusión, porque sugiere que estamos ante acciones cuya reprobación ha de desplegarse en la intimidad, en la privacidad. Y no es así. El escarnio que ese tipo de conductas produce a la colectividad ha de traducirse en un reproche social público, claro e inequívoco.
Las Cortes Generales aprobaron una Ley integral al inicio de la pasada legislatura. Fue la primera que el gobierno socialista remitió al Parlamento nacional. A su amparo se han creado juzgados específicos de violencia de género, se han formado profesionales, se han incrementado recursos humanos, medios técnicos y materiales para combatir esta lacra... Pero hay una cuestión esencial en la que es preciso incidir como en ninguna otra: la prevención. Y ésta solo será eficaz si se desarrolla en los estadios más primarios de la formación de la personalidad de los individuos. Sólo si en los colegios, si en el ámbito familiar coeducamos a nuestros hijos e hijas en valores de igualdad, de respeto, no discriminatorios, podremos encarar con optimismo renovado el futuro. Es necesario que los niños y niñas, que los y las jóvenes interioricen "nuevos modelos de masculinidad basados en perfiles igualitarios y no de superioridad del sexo masculino sobre el femenino". Piensen en que una de cada cinco víctimas del terrorismo machista en España este año tenía menos de 31 años.
A instancias del grupo socialista, el Parlamento de Andalucía acaba de aprobar por unanimidad una Proposición no de Ley que insta al gobierno andaluz a impulsar políticas que incidan y potencien los aspectos reseñados (el entrecomillado forma del texto de esa iniciativa). Es un buen paso, pero es preciso implementarlo con otros. Desde aquí, y como homenaje a todas las mujeres que han sido objeto de maltrato por aquellos que nunca fueron sus compañeros, y singularmente en memoria de las que perdieron sus vidas a manos de ellos, animo a todos y a todas a no bajar la guardia sobre este problema, a no minimizarlo, a no hacer ningún tipo de chanza soez y mendaz al respecto; a asumir el valor de la igualdad como un elemento crucial de la educación de nuestros menores.
Decía Mario Benedetti en aquel hermoso poema, Hagamos un trato,
Compañera,
Sabe usted que puede contar conmigo,
No hasta dos ni hasta diez, sino contar conmigo.
No creo que sea necesario decir mucho más.

2 comentarios:

Susa Martin dijo...

Pués yo detesto lo de "violencia de género", me parece una expresión inadecuada, como cuando se habla de atentado terrorista, un asesinato y punto, lo haga como y quién sea, quizás seria conveniente que las leyes fuesen iguales en esos casos, es igual matar con una bomba que con un cuchillo jamonero a la señora o al señor que vive contigo, o a la vecina de la esquina.
Y sin lugar a dudas, la solución está en la educación, los hijos aprenden por imitación, reproducen lo que ven en sus casas, más de lo que los padres nos creemos. Desgraciadamente, algo se debe estar haciendo mal porque escucho y en muchas personas, como las chicas más jovenes van retrocediendo mentalmente, y aspiran a ser mujeres mantenidas y no tener más problemas¡¡ Y se vuelven a reproducir conductas por las que hemos luchado para cambiarlas durante mucho tiempo¡¡¡ Querido Fernado
Besos.
Susa

Unknown dijo...

Creo que el problema principal es la falta de educacion en valores,estos deben de comenzar en el seno familiar,extenderse en los centros educativos y si es posible evitar influencias negativas en las pandillas.Un abrazo amigo fernando.
Paco Liñan